Por José David Name Cardozo
Senador de la República
Partido de la U
Una granada tuvo que estallar para que se dimensionara la magnitud del terror y la angustia que viven a diario cientos de comerciantes y tenderos en la ciudad de Barranquilla, quienes desde hace más de un año vienen denunciando el recrudecimiento de la inseguridad que los azota, bajo la modalidad de intimidación y extorsión.
Con el atentado perpetrado el pasado martes 12 de enero en el centro de la ciudad, que dejó un saldo de 14 personas lesionadas, se evidenció que los casos de extorsión en Barranquilla no se reducen a hechos aislados, y que por el contrario son un fenómeno creciente, promovido por poderosas estructuras criminales, cuya actividad delictiva se concentra en la intimidación a comerciantes formales e informales.

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