Por José David Name Cardozo
Senador de la República
Partido de la U
Con el tiempo corriendo en contra frente a un mar que amenaza cada vez más fuerte la vía Ciénaga – Barranquilla, se encienden nuevas alarmas ante el inminente riesgo del cierre de la carretera. La afectación directa que está causando el fuerte oleaje en la estructura de la vía a la altura del kilómetro 19, producto del descontrolado proceso erosivo, nos aproxima al colapso.
Los trabajos de contención adelantados por la concesión Ruta del Sol II para proteger la vía se han quedado cortos ante la creciente emergencia, que exige una mayor capacidad de respuesta. Según las últimas advertencias emitidas por la concesión y la Cámara Colombiana de Arquitectos seccional Norte, se estima que las labores de mitigación adelantadas solo soportarán menos de un mes. Una alerta que no podemos ignorar por los graves perjuicios económicos, sociales y ambientales que ocasionaría perder la conectividad de la troncal del Caribe.

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